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Un túnel sin sentido


Si construye un túnel, es que se ha equivocado, Sr. Alcalde.

José Luis Sáinz Guerra, Susana Ordóñez, Celestino Candela Pi.

Hace unos días se ha abierto por fin el túnel en el cruce de la Avda. de Salamanca con la Calle Padre José Acosta. Ese túnel, viene a resolver el atasco que todos los días se formaba en la dirección de entrada de la ciudad. Visto así se podría decir que está justificado. Efectivamente, los automovilistas han elegido de forma constante desde hace ya unos años la entrada a la ciudad por la calle Padre José Acosta. Esa calle recoge los automóviles que entran desde la Ronda Oeste, al ser la entrada más directa al centro de la ciudad. Ninguna entrada desde la Ronda es tan directa, las otras entradas están llenas de semáforos o se encuentran entorpecidas por direcciones contrarias, como es el caso del Puente Mayor y el Puente Colgante. De manera que una gran cantidad de población que entra desde el norte, el oeste y el sur del entorno de la ciudad, elige esa entrada. En consecuencia se formaban largas colas de automóviles en el semáforo de la Avda. de Salamanca, de manera que en horas punta, todos los días laborables, había retenciones. Esas largas colas raras veces pasaban de una vez en el breve lapso de tiempo en el que el semáforo estaba abierto, con lo que el tiempo de demora en ese punto se convertía en varias aperturas y cierres del semáforo, lo que llevaba fácilmente de 7 a 10 minutos. Y ese atasco de coches se transformaba en congestión, se hacía absolutamente insoportable y provocaba un caos incontrolable, el día de futbol, concierto, feria o cualquiera de las incontables actividades que se realizan en el Estadio de Futbol, en la Feria o en el Miguel Delibes.

El nuevo túnel es el elocuente testigo y consecuencia obligada de una serie de decisiones tomadas por diversas corporaciones, (Valladolid, Arroyo, Simancas, Zaratán) en sus respectivos territorios en los últimos 15 años. Viene a ser una solución urgente y una respuesta precipitada a los errores que desde hace mucho tiempo se estaban y se están cometiendo en Valladolid y en algunos de los municipios de su entorno. En primer lugar el Ayuntamiento de Valladolid ha estado cargando de usos y actividades el área oeste, sin calcular los efectos que tendrían estos usos sobre el funcionamiento global de la ciudad. La más reciente decisión, pero seguramente no la última, ha sido colocar la Ciudad de la Justicia en esa zona. El Valladolid Arena tiene vía libre y en un futuro muy próximo vendrá a generar todavía más presión en la zona con nuevas oficinas, rockodromos, polideportivos. Pero más allá del límite municipal vallisoletano se levantan los chalés y los bloques de Arroyo de la Encomienda, con el nuevo edificio de la Junta de Castilla y León ya en funcionamiento. Sin olvidar IKEA y otras firmas comerciales que le acompañan llamando a la puerta. Ahí mismo está también Zaratán con sus viviendas y su oferta de ocio y grandes áreas comerciales especializadas en informática. Pero también hay que contar con las urbanizaciones del sur de Valladolid, y las de Simancas especialmente, que eligen como opción para entrar en el centro de la ciudad el atravesar el nuevo puente de Simancas, tomar la Ronda y penetrar por Padre José Acosta.

El problema es por un lado la descoordinación de los distintos municipios, de Valladolid y su entorno durante estos últimos 15 años. Cada uno de ellos ha tomado sus decisiones de forma aislada, amparándose en su autonomía municipal. No han comprendido que el conjunto de todas esas acciones generaría problemas. De forma abierta y notoria han competido entre ellos por obtener las licencias de las grandes compañías en batallas campales aireadas por la prensa (IKEA). Nuestros regidores han renunciado a coordinarse entre sí y a racionalizar un territorio y su crecimiento. Las Directrices de Ordenación del Territorio de Valladolid y su Entorno (DOTVAENT) han sido sin duda un intento de poner orden. Pero las buenas intenciones de esos intentos han acabado en fracasos, en modificaciones de las DOTVAENT o en abiertos incumplimientos.

Por otro lado, es evidente que los gabinetes de estudios de las grandes compañías internacionales y de los grandes promotores de suelo, han analizado el territorio de Valladolid y su entorno y han elegido la mejor alternativa para sus intereses. Los suelos mejor comunicados por las grandes autovías y las rondas de circunvalación, las áreas de mejor accesibilidad y próximas a los mayores centros de población han sido las elegidas. Algunos de los alcaldes afectados han arreglado las cosas a gusto de las grandes empresas, sin pensar en las consecuencias. El urbanismo es una disciplina que podría prever estos problemas, si se hiciera caso a las recomendaciones de los expertos. Pero a estas alturas ya no se cree en el urbanismo, sino que se piensa en la “ocurrencia”. El Alcalde de Valladolid ha visto el problema, pero no ha ido a los planes generales de Valladolid y los municipios del entorno a buscar el origen del problema y la solución. Ha actuado, pero en lugar de buscar la causa y corregir los errores, pedir asesoramiento a los expertos y sentarse a hablar con los alcaldes de los municipios del entorno, ha buscado la solución inmediata, aislada, hacer un túnel.

Un túnel que soluciona el problema del cruce de la Avda. de Salamanca con Padre José Acosta, pero traslada el problema al siguiente cruce, entre García Morato con Pº de Zorrilla, porque será en el cruce del Paseo de Zorrilla donde se junten todos los coches que han llegado rápidamente gracias al túnel. Y ahí aparece otro problema, y es que permitir un acceso muy rápido desde la Ronda Oeste da lugar a aumentar la velocidad en el centro y trasladar la congestión al siguiente semáforo. Todos los manuales de tráfico moderno recomiendan reducir drásticamente la velocidad de los coches en las áreas centrales, en función de aumentar las dificultades de acceso. Un túnel traslada el problema al siguiente cruce y aumenta la velocidad de los vehículos, aumentando la peligrosidad.

Como aspecto positivo hay que resaltar que la obra se ha realizado con calidad y ha incorporado, en la Avda. de Salamanca, un carril bici, que señala el futuro del tráfico en la ciudad.


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